DESDE EL FONDO DE LAS RUINAS
Aquelarre bajo flores es
uno de los pocos blogs en homenaje a esta formación que inició sus
presentaciones como “Starc, García, Del Guercio y González Neira”.
Tal vez este blog no es
reconocido por sus pocas entradas (publicaciones) 2018 (1), 2011 (5), 2010 (4) y 2009 (2).
Por ello, paso a paso
intentaré reconstruir los contenidos de este blog siguiendo las distintas
publicaciones sobre Aquelarre.
Final y
comienzo: 1971
Luego de la separación
de Almendra y el mito de su multiplicación,[1] Héctor Starc cuenta el inicio de su vinculación
con los ex Almendra: Emilio de Guercio y Rodolfo García: [2]
Desde el último
verano, Zappa - Bola de Ruido - Starc se ha unido, más o menos formalmente, con
dos ex Almendra: Emilio de Guercio y Rodolfo García. Por el momento están
formando la base de una banda que aflorará dentro de algunos meses. No
obstante, en trío y quizás con algunos invitados, piensan grabar un long play
donde quizás naya algunas bandas en vivo.
Pelo: ¿Cómo fue
que empezaste con dos de los ex Almendra?
Starc: En el
festival B. A. ROCK del Velódromo me conocí con Rodolfo García. Creo que como
en ese momento Almendra se estaba desarmando, Rodolfo me preguntó si quería
hacer un par de zapadas con él y con Emilio porque tenían intenciones de formar
un grupo, ya que Luis Alberto Spinetta y la "Avispa" (se refiere a
Edelmiro Molinari) se iban a formar un conjunto por su lado. Les dije que sí y
tocamos varias veces juntos. Desde el principio la idea fue formar una banda
con caños y todo eso. No queremos quedarnos en el asunto del trío.
Pelo: ¿Y vos
sinceramente crees que este nuevo intento va a durar?
Starc: Nuestro
propósito no es durar; queremos hacer música. Si algún día se termina no
importa: será porque ya habremos hecho la música que temamos que hacer.
En 1971, Starc, García,
Del Guercio y González Neira son anunciados para el B. A. ROCK II: “Estos
cuatro elementos (entre los que figuran los otros dos de Almendra) pondrán en
marcha su autodenominado "rock experimental". Una etapa previa a la
formación de una futura gran banda”.[3]
La crónica de su
actuación, el sábado 20 de noviembre de 1971 fue, “Para muchos, este grupo
que debutaba en B. A. ROCK, fue la gran revelación del festival y, quizás, el
de mejor sonido y ajuste. Todos músicos experimentados, supieron conformar a los
exquisitos y a los amantes del ritmo. Esta agrupación, de seguir así, será
seguramente uno de los grandes conjuntos del próximo año. Tienen algunas armas:
un baterista impecable, dos buenas voces y mucho swing, mucho golpe en la
guitarra y el bajo”.[4]
Gracias al blog A estos
hombres tristes y otros colaboradores, se pudo conservar el registro del tema “Miren
a ese imbécil”.[5]
Antes
de finalizar el año Aquelarre y otros se presentan en el teatro Pueyrredón de
Flores, el 18 de diciembre, la revista Pelo en la nota “Los grandes recitales”
subtitula “La noche de Aquelarre”:[6]
El
sábado 18 en el barrio de Flores (cine Pueyrredón) se convirtió, realmente, en
un hit para la música rock local: allí se presentó el grupo Aquelarre, una de
las mayores esperanzas para el próximo año. Este conjunto, ahora denominado
así, es el mismo con el que Emilio del Guercio y Rodolfo García (ex Almendra)
trabajaron informalmente durante los últimos meses del año con la colaboración de
dos grandes músicos locales: el guitarrista Héctor Starc y el pianista Hugo
González Neira.
En
la misma reunión actuaron previamente Luis Alberto Spinetta, como solista;
Edelmiro Molinari, en el mismo rol y Gabriela , acompañada por un dúo de violas
(Molinari y David) y una armónica (Luis Gambolini).
Los
dos demostraron no estar demasiado seguros con lo que están haciendo y tocaron
(muy de relleno) porque tenían ganas de tocar, no porque tuvieran algo
fundamental y coherente pare ofrecer. Gabriela, bastante más ordenada y con una
línea definida, no tuvo tampoco una noche feliz, seguramente debido a la
incomprensible modificación de su grupo (en B. A. ROCK fue electrónico y aquí
acústico). Pudo salvar la presentación pero su actuación fue, evidentemente, insegura.
Pero
la noche no estaba perdida para las ochocientas personas que habían asistido:
en la segunda parte se presentó Aquelarre reiterando, quizás con mayor esmero,
algo que ya había adelantado en el festival del Velódromo: ser poseedores de un
auténtico sonido nuevo y portadores de un planteo diferente dentro de la escena
argentina, alejado de camelos conscientes o inconscientes, carentes de misterio
y misticismo, para favorecer la real comunicación musical.
La
conjunción del piano eléctrico y el bajo con los formidables arrequives de la
guitarra y la batería están anticipando que Aquelarre, su música, puede ser la
gran revelación, no sólo de un nuevo sonido, sino de una flamante etapa de
maduración y seriedad dentro del rock nacional.
Anecdóticamente
el festival tuvo suspicacias: algunos policías paseándose por la sala y un
repentino final porque el plazo de alquiler había expirado: hubo conatos de
gresca entre organizadores y propietarios pero finalmente no pasó nada y la
gente se quedó apenas con cuatro ternas de Aquelarre, que de todos modos
sirvieron pare verificar que se está ante uno de los más grandes grupos de los
últimos años.
La
seguimos en 1972
[1] 17 de mayo Almendra en Nueva York, pelo 54, La
separación de Almendra, http://files.revistapelo.com.ar/pdf/008.pdf,
página 12, Sábado 14 nov 1970 Almendra en B. A. ROCK I, http://files.revistapelo.com.ar/pdf/010.pdf,
Almendra
(Causas visibles y lamentables), http://files.revistapelo.com.ar/pdf/012.pdf,
página 10, el mito de la multiplicación ... página 55, el testamento … (1971?)
[2] http://files.revistapelo.com.ar/pdf/018.pdf
(página 18)
[3] http://files.revistapelo.com.ar/pdf/019.pdf
(página 47)
[4] http://files.revistapelo.com.ar/pdf/020.pdf
(página 50)
[6] http://files.revistapelo.com.ar/pdf/021.pdf
(páginas 16 y 17, fotos)









